Mostrando entradas con la etiqueta tolerancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tolerancia. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de febrero de 2009

Perdida, perdida... ¡Pero ya me hallé!

Llevo meses perdida, sin escribir en este blog ni en ningún otro de los que manejo regularmente.  Sólo unas cuantas entradas para recordarle a esas cuantas almas que aún piensan en mí, que sigo viva.

Sólo quería comentar unas cuantas cosas.  Algunas son personales, y otras no tanto.

En primera instancia, debo notificar que me transferí a la Universidad del Sagrado Corazón, y que ya no estudio Artes Gráficas.  Finalmente estoy estudiando Tecnologías Web.  ¿Qué significa esto?  Significa que estoy un paso más cerca de alcanzar una de mis grandes metas: graduarme con un título relacionado a algo que realmente me apasiona.  Y aquéllos que me conocen lo suficiente, saben que me apasiona el universo de la internet.  La verdad es que tengo muchas 'pasiones', pero ésta lleva un lugar especial en mi vida.  Es posible que termine trabajando en esta industria.

Algo más que deseo mencionar es que reconozco que puedo ser extremadamente insoportable a veces, para la persona común a quien le importa un pepino el buen uso del lenguaje, cómo está hecho cierto cartel o diseño y cuán efectivo es, cuántas calorias tiene el alimento que estoy por consumir, y así muchas otras cosas que a mí sí me importan, pero que a otros ni les cruzan por la mente, y que piensan que al que sí le importen, se le puede considerar estúpido, ridículo, maniático y exagerado.

Simplemente soy una persona detallista, observadora y apasionada.  Cuando critico, no lo hago de forma destructiva.  Si le busco las cinco patas al gato, no es por fastidiar a nadie.  Esa es mi naturaleza, y punto.  ¿Acaso es eso tan difícil de entender?  ¿Es un crimen ser observadora y querer crecer un poquito más cada día, en vez que permanecer estancada siempre en el mismo lugar?  No lo creo.

Siento mucho que dos de las personas que más me importan en este mundo, con quienes convivo, no puedan entenderme ni aceptarme como soy.  Sí, es posible que algún día cambie.  Pero mientras no encuentre un motivo de peso para hacerlo, dudo que lo haga.  Y si eso pasara, no creo que pueda cambiar de un día para otro.  Así que toca adaptarnos, y tolerarnos los unos a otros, mientras estemos juntos bajo el mismo techo.  Mientras seamos una familia.

Ahora, para esas otras cosas que sé estoy haciendo mal y que ya me pesan, estoy haciendo un esfuerzo para eliminarlas, o por lo menos alterarlas para mejorar.

Gracias por leer mi pequeño cuaderno.  Éste es el único sitio en la internet en donde escribo únicamente en español.